HISTORIA DEL OMEGA 3

Aunque los ácidos grasos Omega 3 han sido conocidos como esenciales para el crecimiento normal y la salud desde la década de 1930, la afirmación de sus beneficios para la salud ha aumentado drasticamente desde la década de 1990.


Los beneficios para la salud de los ácidos grasos Omega 3, principalmente el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), fueron descubiertos en la década de 1970 por los investigadores que estudiaban la tribu Inuit de Groenlandia. El pueblo inuit de Groenlandia consume grandes cantidades de grasa de los peces, pero prácticamente no padecen de enfermedades cardiovasculares. El alto nivel de Omega 3 que consumen hacen que padezcan en bajos niveles los triglicéridos, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la aterosclerosis.

El 8 de septiembre de 2004, la FDA de los EEUU anunció respecto a  los Omega 3 que "la investigación de apoyo pero no concluyentes muestran que el consumo de los ácidos eicosapentaenoico y docosahexaenoico pueden reducir el riesgo de enfermedad coronaria". En este sentido no hay suficientes estudios concluyentes para afirmar con certeza otros beneficios para la salud que no sean respecto a la salud cardiovascular, por lo que cualquier afirmación debe ser tratada con precaución.

Ácido graso DHA (ácido docosahexaenoico)
El Gobierno canadiense ha reconocido la importancia del Omega 3 y promueve la siguiente afirmación sobre el papel biológico del ácido graso DHA: "El DHA, un ácido graso Omega 3, apoya el desarrollo normal del cerebro, ojos y nervios".